Soy MIGUEL TORRES, comencé a escribir CALAVERAS & DIABLITOS el 11·11·11 desde una oficina en la planta baja del Palacio de Minería; entonces trabajaba en el posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Hoy es un día del 2021 y escribo desde un pequeño departamento en el cuarto piso de un edificio al costado del Río Churubusco en la Alcadía de Iztapalapa, Ciudad de México. Diferente ordenador, quizá el mismo clima y el mismo día gris de hace 10 años, cuando inspirado por una novela de Roberto Bolaños, una canción de los Fabulosos Cadillac y un viaje a Lima, provocaron la primer entrada en este blog.
 
¿Qué ha sucedido desde entonces?
 
Menos viajes, más viejo, más amor y más desamor y más amor del bueno y más versos y más cervezas noqueadas por mi hígado, y más paisajes borrosos y más días de lluvia y más días perdidos y más poemas escritos y menos cabello en mi cabeza y menos verdad en mi rostro y más suciedad en mis ojos y menos culpas en las manos y un cúmulo de emociones congestionadas en mis pulmones y una mancha roja en el corazón y más batallas ganadas sobre la cama y menos en el quirófano y más vidas regaladas y más vidas prestadas y más vidas ausentes y menos memoria en el disco duro de mi tálamo hipotálamo y más noches largas y más citas textuales y más errores ortográficos y más sueños estéreos y menos paseos inmorales y menos canciones cantadas con el viento y más estrellas fugaces y cigarros apagados y piscos secados y labios oro rubí encendidos y menos películas mudas en b/n y más recuerdos del mar y menos cervezas Pilsen y más gente muriendo y más placer sobre la mirada y un hijo a mi costado y más él y menos yo y menos soledad y tragos olvidados y peleas con nadie y menos diálogos y menos textos y menos distancias y más neblina y más [sin]razón y más ediciones sobre el tiempo y más olvido y más espera y más indiferencia y más espacio y más después y más historias en este blog que vuelvo a comenzar el 11·11·21 sin importar lo ganado o perdido en estos 10 AÑOS y sin seguir importándome si alguien leeonoleeesteblogenelqueescriboparanomorir.
 
“…después de todo uno nunca deja de ser un gran don nadie, y está bien.”
R. Israel Miranda